

No te aferres al pasado ni a los recuerdos tristes. No reabras las heridas que ya cicatrizaron. No revivas los dolores y sufrimientos antiguos. ¡LO QUE PASÓ, PASÓ! De ahora en adelante, pon tus fuerzas en construir una vida nueva, orientada hacía lo alto, y camina de frente, sin mirar atrás. Haz como que el sol que nace cada día, sin pensar en la noche que pasó. Hay un modo... en el que me podes hacer completamente feliz: muérete. Solo porque ayer te hicieron daño, no significa que tengas que vivir el presente con miedo constante de ser herida de nuevo. Mi fantasía textual es que me comas y punto. El primero en pedir disculpas es el más valiente, el primero en perdonar es el más fuerte y el primero en olvidar es el más feliz. La mayoría de las personas cuando tienen una aventura o relación larga y rompen, la olvidan. Pasan a otra cosa y olvidan como si no hubiera pasado nada. Yo jamás eh olvidado a alguien con quien eh compartido algo. Cada vez que acabó una relación me afecta mucho, jamás me recupero del todo. Por eso pongo mucho cuidado en las relaciones, porque me duelen demasiado.
Si supieras... que aun
dentro de mi alma
conservo aquel cariño que tuve para tí
¿Para qué las lágrimas, si están las sonrisas? ¿Para qué las discusiones, si están los abrazos? ¿Para qué la calle, si esta tu hogar? ¿Para qué realidades, si están tus sueños? ¿Para qué enemigos, si está tu familia? ¿Para qué un lugar solo, si existe el hombro de alguien? ¿Para qué el rencor, si existe la alegría? ¿Para qué un mundo, si vives en tu mente? ¿Para qué la discriminación, si existe algo que llaman igualdad? ¿Para qué humillar, si puedes halagar? ¿Para qué despreciar, si puedes amar? ¿Para qué caminar, si puedes volar? ¿Para qué lastimarse, si puedes buscar ayuda? ¿Para qué el sol y la luna, si existen las estrellas? ¿Para qué una mansión, si existen detalles pequeños? ¿Para qué el odio, si existe el amor? ¿Para qué recordar, si puedes olvidar? ¿Para qué el pasado, si existe un presente? ¿Para qué sentirse solo, si puedes tener una mascota? ¿Para qué sentarse, si puedes saltar? ¿Para qué el maltrato, si existen las caricias? ¿Para qué los humanos, si puedes soñar? ¿Para qué una bebida o un cigarro, si existen los libros y la música? ¿Para qué la rutina, si se puede romper? ¿Para qué encerrarte, si puedes ser libre? ¿Para qué los malos amores, si puedes reír? ¿Para qué ropa a la altura, si puedes ser tu misma? ¿Para qué dormir, si tu sueño es lanzarte en paracaídas o escalar? ¿Para qué callar, si puedes gritar? ¿Para qué esperar, si en este instante puedes comenzar?
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